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Nadal reconquista París para conseguir su quinto Roland Garros

El balear ganó en la final al sueco robin soderling y cierra el torneo sin ceder un solo set

La reina doña Sofía, espectadora de excepción en las gradas de la Chatrier, fue talismán para el balear · Cierra el torneo sin ceder un solo set, igual que lo hizo en 2008 · Se queda a un solo Roland Garros del sueco Björn Borg, que ganó seis en su carrera

Rafa Nadal se proclamó por quinta vez campeón de Roland Garros después de doblegar en la final del 2010 a Robin Soderling. El balear, que se tomó cumplida venganza de su derrota ante el sueco en los octavos de final del año pasado, recibe con este triunfo una recompensa doble, pues además de una nueva réplica de la Copa de los Mosqueteros que llevar a sus vitrinas recupera el número 1 del mundo que perdiera el año pasado en favor de Roger Federer.

Así vivimos la final entre Rafa Nadal y Robin Soderling
Rafa Nadal se impuso al sueco Robin Soderling por un marcador global de 6-4, 6-2 y 6-3 tras dos horas y dieciocho minutos de juego en un choque disputado en una Philipp Chatrier abarrotada para la ocasión. Si todavía le quedaban a alguien dudas de que ‘Nadal está de vuelta’ después de este Roland Garros se le habrán disipado. Ver emocionado a Rafa Nadal sobre la arcilla parisina segundos después de conseguir el punto que le daba la victoria en París da buena cuenta de la calidad profesional y humana que tiene este tenista, que ha sufrido para llegar hasta donde está, en lo más alto del tenis mundial. El partido, en líneas generales, fue según el guión previsto en el cajón de Nadal, que supo leer a la perfección el mismo para terminar ganando de manera autoritaria el torneo sin ceder un sólo set. El primer set se consumió en 55 minutos y cayó de un Nadal que supo aprovechar sus opciones al resto. Tras unos primeros juegos de tanteo, donde ambos tenistas pusieron en liza la mejor versión de sus servicios, fue Rafa quien rompió la balanza a su favor. Comenzó a jugar con peso sobre el revés de Soderling para llevar la iniciativa del punto, golpeó dentro de la pista para meter presión a su rival y tiró de un repertorio de drives con el que consiguió los puntos más importantes. Por ejemplo, el que le dio el break en el quinto juego. Una ruptura, que administrada a la perfección por el balear le fue suficiente para solventar el primer acto.

Nadal apenas cometió errores no forzados
Tras la reanudación aún pudimos ver los últimos coletazos de un Soderling que se consumía más rápido que la mecha del partido. Su gran derecha, que tan buenos momentos le dio al sueco en rondas anteriores, se habían dejado ver sólo de manera intermitente hasta ese momento. El de Tibro quiso recortar diferencias por la vía rápida y apretó de lo lindo a Nadal en el primer juego al servicio de éste. Rafa se vio sorprendido por los misiles que le llegaban del otro lado y tuvo que optar por simplemente defenderse. Lo hizo haciendo acopio de una gran velocidad de piernas, la misma que echamos de menos hace un año en la derrota ante el nórdico en estos lares, y con una muñeca sólo a la altura de los más grandes. Rafa levantó cuatro bolas de break para hacerse con el juego al servicio, situación que terminó de hundir mentalmente a Soderling. Todo lo contrario que le ocurrió a Nadal, que henchido por su buena labor, pegaba cada vez más cómodo, con más confianza y disfrutaba del tenis como hacía tiempo no le veíamos. El resultado no tardó en reflejarse sobre la pista y una vez que logró el tan ansiado break en el quinto juego logró cuatro juegos de forma consecutiva para cerrar el set.

EL DATO
Grand Slam
Este es el primero de los siete Grand Slam de Nadal en el que el balear no ha ganado a Federer en el camino.
Nadal sólo ha cedido dos sets en la temporada de tierra batida de esta temporada -Montecarlo, Roma, Madrid y Roland Garros- y no iba a estropear la estadística en la finalísima de un torneo tan especial para él. Logró romper el saque de Soderling a las primeras de cambio y a partir de entonces se dejó ver el final de la historia. Soderling se jugó todo lo jugable mientras que Nadal se limitaba a cumplir con lo requerido, es decir, solventar los compromisos al servicio e intentar hacer daño al resto. No hicieron falta más breaks para poner la guinda al pastel, una victoria que llegaba con un juego en blanco que bien nos vale como botón de muestra para traducir la superioridad de Rafa en esta final.

Con esta victoria, Rafa suma cinco títulos en Roland Garros, superando en esta estadística al local Henri Crochet y quedándose a tan sólo un triunfo de los seis del sueco Björn Borg. El premio para Nadal es además por partida doble, pues con su victoria en París consigue retornar al número 1 mundial que perdió hace ahora casi un año. El tenis demuestra una vez más que camina a un ritmo vertiginoso y que sólo los mejores pueden aguantarlo. Don Rafael Nadal, por supuesto, lo es.

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